dissabte, 23 d’abril del 2011

Rhapsody in Black and White

Empezó como un cómico más, con unos 15 años. Se dedicaba a escribir chistes que enviaba a columnistas de los periódicos de su ciudad natal. El primero que recurrió a sus chistes fue Nick Kenny, que trabajaba para el Mirror. Poco después sus chistes llegarían a aparecer en el New York Post, aunque de forma anónima hasta que decidió adoptar un seudónimo: Woody Allen.


Con 17 años y cierto renombre entre diversas agencias de relaciones públicas, fue contratado por una de ellas. Al año siguiente entró en la Universidad de Nueva York, donde cursaba, entre otras materias, Producción cinematográfica. Y lo de “cursaba” es por ser políticamente correcto, porque nuestro conocido humorista no mostraba mucho interés por asistir a clase, así que se dedicaba a presentarse únicamente a las proyecciones de películas que requer

ía la asignatura. Evidentemente, después del primer semestre y de unas calificaciones pésimas decide dejar la universidad.

Dos años después conseguía su primer contrato, con el programa The Colgate Happy Hour, como guionista, aunque también apareció en alguna ocasión. Allen, por su parte, seguía actuando en locales, hasta que en 1960 le ofrecieron la posibilidad de elaborar un guión y participar como actor en la película ¿Qué hay de nuevo, Pussycat?, que se estrenaría cinco años después.


Y así es como Woody Allen entró en el mundo del cine.


A partir de ahí empezó su carrera como escritor y director de cine, concretamente con Toma el dinero y corre (1968), aunque le costara encontrar una productora dispuesta a financiarle el proyecto. El filme, en el que Allen ya deja pinceladas de ese humor tan suyo, resultó ser un éxito.

http://www.youtube.com/watch?v=yB5tjNMGIxA&feature=related

A esta película la siguieron Bananas (1971), Todo lo que siempre quiso saber sobre el s

exo y no se atrevió a preguntar (1972), El dormilón (1973) y La última noche de Boris Grushenko (1975). Todos estos filmes tuvieron una buena acogida entren el público y parte de la crítica, pero Woody Allen aún no se había ganado su sitio en Hollywood y recibía muchas críticas.

Durante esos años, además de dirigir y escribir películas, también protagonizó algunas como Sueños de Seductor (1972), de Herbert Ross, además de sus propias películas.


En 1977 llegó a los cines una película que supondría un paso adelante en la carrera de Allen, Annie Hall. Con este filme, más introspectivo, Woody Allen obtuvo la nominación a cinco

premios Óscar: Mejor Película, Mejor Director (Allen), Mejor Actor (Allen), Mejor Actriz (Diane

Keaton) y Mejor Guión Original (Allen y Marshall Brickman). El premio a mejor actor se lo llevó Richard Dreyfuss, el resto se los llevó la película de Allen. Éste ni siquiera se presentó a la ceremonia, alegando que ese día tenía un concierto de clarinete y que se le había olvidado.

http://www.youtube.com/watch?v=uSo9r10EhPM

Dos años más tarde, se presentó al público el filme Manhattan, para muchos, el mejor de

Woody Allen, e incluso una de las obras maestras del séptimo arte.

La película plasma de una forma espectacular la ciudad de Nueva York, concretamente, el barrio de Manhattan. Allen decide filmarla en blanco y negro y este detalle dota al filme de una magia especial que te envuelve desde el principio. Además, para rendir todavía un homenaje más claro y evidente a su queridísima ciudad natal, Allen recurre constantemente a planos fijos, muy abiertos, donde los personajes y los protagonistas pierden importancia

y se ven apartados a una esquina, haciendo así que la ciudad tome un protagonismo casi total. Allen hace una sátira clara y directa de la clase intelectualoide neoyorquina, dotando a los personajes que la caracterizan de una madurez escasa. La película gira en torno a las relaciones que se establecen entre los miembros de esta clase y, de una forma irónica, el único personaje con ideas firmes y las cosas claras es la “chiquilla” de 17 años, constantemente infravalorada por su edad por aquellos cultivados y “madurísimos” intelectuales que la rodean, que no dejan de ser un producto de la propia sociedad, que viven aborregados sin aspiraciones reales mas que el seguir adelante y el no quedar mal frente al resto de sus “colegas”.












En cierta manera, se podría considerar el filme como una autobiografía enmascarada, pues el personaje que encarna Allen comparte con el muchas cosas: ama la ciudad de Nueva York, la idolatra; le encanta la música jazz, y hace especial alusión durante la película a George Gershwin; también menciona a Ingmar Bergman, gran influencia de Allen y a quien en la película defiende diciendo que es “el único genio del cine actual”. Además, en una escena en que el personaje menciona cosas por las que vale la pena vivir, menciona a Groucho Marx, otra de las grandes influencias y debilidades de Allen.


Así pues, pese a que la película galardonada fue Annie Hall, creo que Manhattan es la verdadera cima cinematográfica de Woody Allen. Pese a que se aleje de su excelente humor absurdo (tan parecido al de los Hermanos Marx), sigue manteniendo ese sarcasmo y esa ironía que caracterizan su obra, combinado además con unos diálogos brillantes y con un trabajo espectacular de fotografía a cargo de Gordon Willis, todo bajo la musicalidad sinfónica bañada en jazz de Gershwin. Con todo esto, se podría decir que el homenaje de aquel chaval que empezó buscándose la vida por las calles de Manhattan a su cuna artística es completo y perfecto.


Remarcar solo un dato más: la película empieza con planos abiertos de la ciudad, la voz en off del personaje de Woody Allen y el principio de Rhapsody in Blue sonando de fondo. Lo curioso, y a la vez muy significativo, es que acaba con más planos de la ciudad y los últimos acordes de la misma pieza de Gershwin.

Aquí os dejo el principio para que podáis impregnaros de la magia de Manhattan:

http://www.youtube.com/watch?v=s1T0lqdxbZU&feature=related

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